Golden Balls. Galaxy Brain

La gente del podcast estadounidense Radiolab — Jad Abumrad, Andy Rowe y Robert Kruliwich — ha rescatado hace nada un episodio de 2014 que comenta lo ocurrido hará unos diez, quince años en el momento climático de un concurso de la tele británica llamado Golden Balls. Por abreviar: a la prueba final llegan dos concursantes con un bote acumulado y dos bolas doradas cada uno. En una de ellas pone split (repartir), en la otra steal (robar). Cada uno solo puede elegir una bola y tomar una decisión al respecto. La cosa va así.

  • Dividir / Dividir -> Repartimos el bote y tan amigos.
  • Dividir / Robar -> Quien decide robar se queda con todo el bote.
  • Robar / Robar -> Los dos pierden todo.

Ambos pueden discutir entre sí su decisión.

Y PUEDEN MENTIR.

Es el Dilema del Prisionero, el juego de suma cero, los dos barcos de El Caballero Oscuro. Pero esto sucedió en un contexto real y en una forma absolutamente inesperada. A vuestra derecha, Nick Corrigan. A vuestra izquierda, Ibrahim Hussein.

Ibrahim no lo sabe antes de comenzar pero, a partir del 02.37, su cerebro va a entrar en combustión.

Nick Corrigan jura a Ibrahim Hussein que le va a robar el bote pero jura también que lo repartirá con él al final del programa si Ibrahim Hussein elige repartir, porque entiende es la única forma de que ninguno de los dos pierda.

Aparcad el desenlace un momento y quedémonos con lo que pasa inmediatamente después del órdago.

(Un apunte: si por lo que sea no tenéis la más mínima intención de seguir mi línea de pensamiento, y conociéndome, no os culpo, aquí va un enlace a un artículo de Charlie Masdeu, en Xataka, sobre el mismo tema, otro de la BBC (en español), y aquí un texto de la Universidad de Cornell)

Si Ibrahim cree a Nick, Ibrahim elegirá repartir. Si Ibrahim no cree a Nick, Ibrahim elegirá robar. El caso es que ahora mismo, Ibrahim tiene más posibilidades de recibir dinero al final si elige repartir. Si Nick miente y elige finalmente repartir, los dos llevan dinero en ese mismo instante. Si Ibrahim confía en Nick, repartir implica que perderá ahora, pero lo recibirá después. Porque Nick ha creado un «después», fuera de las reglas del concurso, fuera del espacio televisivo que crea Golden Balls y fuera de la relación a tres que mantienen presentador, concursantes y audiencia.

¿Podría Ibrahim tirar de despecho, creer a Nick, elegir robar y que se jodan los dos? Sip. Claro. Mejor todavía: podría no creer a Nick, elegir robar, y quedárselo todo él. Pero Ibrahim suelta en un momento dado una frase que le dijo su padre: «Un hombre que no mantiene su palabra no vale un duro». No se la está diciendo a Nick, el Concursante. Se la está diciendo a Nick, el tío que se va a repartir el dinero con él. Después. En la vida real.

Nick ha roto el cuarto muro en un concurso de televisión, e Ibrahim le ha acompañado. Y los dos acaban mejor por ello.

Aquí os dejo el enlace original al podcast de Radiolab (recomendadísimo a más no poder), para que lo escuchéis en la plataforma que queráis. O bien aquí abajo, para que le deis al play y a tirar.

Radiolab – The Golden Rule (2014) | Transcripción (en inglés) AQUÍ

BONUS / SPOILER: Hay rupturas del cuarto muro para aburrir pero escribiendo estas líneas me ha vuelto a venir a la cabeza el ejemplo de la maldita Revolver, de Guy Ritchie (2005, quinto año de su matrimonio con Madonna, convertido ya en fiel discípulo de la afición cabalística de su mujer), en la que Jason Statham, justo antes de la escena en la que todo el mundo se imagina que la película va a acabar como acaban las de Statham, va el tío y decide no hacer ABSOLUTAMENTE NADA. Se queda ahí, dejando el tiempo pasar. Literalmente nada. Se niega a seguir con la película, sin reconocer que está en una, y sin hacer nunca partícipe al espectador de su decisión. Hay rupturas, y hay desgarros. Esta peli, opino, es uno de los últimos. Dudo mucho en recomendárosla a no ser que queráis enarbolar una bandera bien gorda en una colina donde morir — la peli es un cacao; no cacao curioso; no cacao interesante: es un cacao-cacao — pero ahí queda.

BONUS 2: Liar Game. Quizás lo conozcáis ya. Va de juegos. A eso de la mitad se monta uno llamado Contraband que hay que seguirlo con una guía. De hecho el manga te hace una. Pero lo que sea por quitaros el mono a la espera de la segunda de El Juego del Calamar.

Por si queréis echar una en casa y sufrir una embolia, de paso.