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Arte: Robin Galante

Desde hace unos días estoy escuchando Nocturne (Twitter, Web), un podcast producido por Vanessa Lowe. Se define como “un híbrido de documental y ficción en forma de ensayos” que giran en torno a un tema principal: lo que ocurre durante la noche. Lo mismo te habla de grillos, que de velas, que de incursiones del KKK. Todo lo que te cuenta, sucede durante la puesta de sol. Su tono es difuso, casi fantasmagórico, gracias muy en parte a los espacios sonoros que crea el compositor Kent Sparling (técnico de sonido en los estudios Skywalker de Lucasfilm). Perfectamente apropiado para esas horas.

Os dejo con un episodio: Shortboard, la historia del surfista Matthew Bryce, a la deriva durante 31 horas tras un accidente en las costas de Escocia. (Descarga, aquí – .mp3, 42′)


Tomorrow’s On Fire, un breve cortometraje animado de Darcy Prendergast, animador de Mary & Max, sobre la crítica situación en Australia debido a la ola de incendios — casi una treintena de muertos, diez millones de hectáreas quemadas, mil millones de animales salvajes calcinados: el humo se ve desde el espacio y acabará dando una vuelta completa a la Tierra –.

PD: La colección de fotos de In Focus. Apocalíptica.

REUTERS/Tracey Nearmy

El código de VVVVVV está abierto. Uno de los clásicos indies de los últimos diez años. (Humble, GOG, Steam – aproximadamente unos 5€)


Estaba claro que tarde o temprano iban a emerger discípulos del gran cineasta canadiense Guy Maddin*. Uno de ellos es otro hijo de Winnipeg, Matthew Rankin. Aquí os dejo un cortometraje experimental sobre el inventor Nikola Tesla: The Tesla World Light

… para cuyos efectos de luz Rankin, animador de profesión, acabó empleando más de 15.000 bengalas.

PD: Rankin ha estrenado largometraje hace poco: The Twentieth Century.

PD2: ¿Guy Maddin? The Saddest Music in the World. Tiene muchas. Pero yo empezaría por ésta.


¿Rock japonés de los años 70? Rock japonés de los años 70. Él es Yosui Inoue. El disco se llama Kōri no Sekai, el primer album que vendió más de un millón de copias en Japón.

Una astrofísica y La noche estrellada de Van Gogh

El Museo de Arte Moderno de Nueva York lleva unas semanas colgando una serie de vídeos llamada The Way I See It (Tal y como lo veo). En ella, científicos, profesores y artistas examinan junto a los conservadores del museo algunas de las obras de arte desde su perspectiva profesional. Uno de estos ejemplos es el que tenéis arriba: la astrofísica Janna Levin aprecia La noche estrellada, de Vincent Van Gogh, y se ve inmediatamente atraída por el desplazamiento de las estrellas en el cuadro.

Hay más: el músico de jazz Jason Moran convierte Broadway Boogie Woogie , de Piet Mondrian, en una partitura, tocando al piano las “piezas más grandes” con la mano derecha, las “más pequeñas” con la mano izquierda.

Steve Martin — cliente acérrimo de las galerías de arte de Los Ángeles, por cierto, y de gusto exquisito según sus responsables –, nos enseña cómo mirar arte abstracto. Él mismo nos presenta los cuadros elegidos: Synchromy, de Stanton Macdonald-Wright y Color Form Synchromy, de Morgan Russell.

Y si os quedáis con ganas de más, tenéis las versiones extendidas de esta serie en una colección de podcast de la BBC, en 31 episodios, con nombres como John Waters, Stanley Tucci o Margaret Cho. Aquí, la web. Si preferís un formato más cómodo, también están recopilados en Listen Notes. Las obras que se referencian, aquí.

via Open Culture

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Uno de los mejores podcasts deportivos que he escuchado este año es el especial que el programa 30 for 30 de ESPN ha dedicado a la caída en barrena del multimillonario Donald Sterling. The Sterling Affairs es una historia en cinco episodios que detalla el escándalo iniciado cuando su amante, V. Stiviano (nacida María Vanessa Perez), decidió publicar una conversación grabada en la que Sterling la reprochaba que se “asociara públicamente con negros”.

Donald Sterling era el propietario del equipo de baloncesto de Los Angeles Clippers.

El podcast tiene como anfitriona a la periodista deportiva Ramona Shelburne, responsable de cubrir la evolución de los acontecimientos — hay enlaces a sus artículos aquí — que desembocaron en la orden sin precedentes adoptada por la NBA de expulsar a Sterling de la liga. En lugar de apostar por el salseo, Shelburne y los responsables del podcast dedican la serie a examinar los límites que definen la intervención de una organización sobre la propiedad personal de uno de sus equipos, los conflictos dentro de los organigramas de ambas instituciones, y como el efecto del racismo en un deporte predominantemente “liberal”, regenerado tras una etapa para el olvido gracias a la explosión de los Lakers del Showtime liderados por Magic Johnson, jugador agraviado por Sterling en otra de las conversaciones que salió a la luz.

Francamente recomendable. Además, incluye transcripciones en su web.


Foto: Joe Pugliese

Simone Giertz (Estocolmo, 1990). Inventora, YouTuber — dos millones de seguidores — fue diagnosticada en abril de 2018 con un tumor cerebral benigno que remitió hasta enero de este año. Giertz siguió trabajando en su canal al mismo tiempo que recibía radioterapia. Ha convertido la máscara que tuvo que llevar durante las sesiones en una lámpara de pared.

Wired la dedica un perfil para su número de este mes, donde habla de su educación, de su canal y de su tumor. “Brian”.

Durante su tratamiento, tuvo tiempo para convertir un Tesla en una camioneta.


Literary Hub elige las mejores portadas de libros de 2019.

Oliver Munday
Rodrigo Corral
Na Kim
Joan Wong

Más listas: el Top 100 de TikTok en 2019.

Will Smith es la celebridad más seguida de esta red, por delante de Arnold, The Rock o Miley Cyrus.

PD: Lo que tenía toda la pinta de ser una transición entre medios ha coincidido con uno de sus años más ocupados en el terreno cinematográfico. Aunque me disgustara Gemini Man (tampoco demasiado, pero es una película que emplea una tecnología que necesita de un contexto INCREÍBLEMENTE específico para funcionar y, a día de hoy, sigue resultando un lastre insalvable para la puesta en escena, como explica John Hess para Filmmaker IQ), estoy bastante convencido que todavía queda algo del Will Smith de la pasada década, cuando era la estrella de cine más grande sobre la faz de la Tierra.


The Most Feared Song in Jazz, Explained.

El espléndido canal Earworm, del portal de noticias estadounidense Vox, nos cuenta por qué Giant Steps, de John Coltrane, provoca terror absoluto entre los músicos de jazz.

Por decirlo brevemente: su lenguaje musical es tan complejo que resulta casi imposible improvisar sobre él.

Coltrane, fan de Albert Einstein, estaba obsesionado por las matemáticas y su aplicación al mundo de la música. Hay un post maravilloso de Open Culture al respecto, que incluye un diagrama de su “círculo de tonos”, directamente relacionado con el vídeo. El saxofonista Roel Hollander también lo explica bastante bien.

“Demasiado bonito para ser verdad”

Este artículo fue publicado originalmente el 22 de noviembre de 2014

EL VÍDEO

El pasado 10 de noviembre, la red de noticias Shaam – asociada a la oposición al presidente sirio Bashar al Assad – colgó en su canal de YouTube un vídeo de un minuto y siete segundos de duración, grabado con una cámara en mano a unos cien metros de un edificio bajo asedio por armas de fuego. En torno a los treinta segundos, la cámara se desplaza hacia la izquierda para mostrarnos a un niño tendido en el suelo. El niño se incorpora y comienza a avanzar hacia la derecha cuando, seis segundos después, parece recibir el impacto de una bala de francotirador. El pequeño se mantiene suspendido un instante antes de hincar las rodillas en el suelo y desplomarse inerte.

El efecto es brutal. Los responsables del vídeo creen (yo creo) que está muerto. Para su sorpresa (y la mía), el niño se reincorpora rápidamente y se lanza a un coche abandonado, donde coge de la mano a una niña de su edad que pone a salvo escapando por los pelos de los numerosos balazos que estallan a pocos centímetros de sus piernas.

Este vídeo es falso.

EL “HOAX”

El término anglosajón “hoax” procede del siglo XVIII. Es una contracción del verbo “hocus”, que significa “hacer trampa” o “engañar con un licor o droga” –a su vez deriva del encantamiento llamado Hocus Pocus, una expresión enormemente usada en los libros de magia–. En términos más coloquiales y aplicado a este caso, un “hoax” es una falsificación que apela a nuestra credulidad tocando íntimos resortes que alteran nuestro juicio, y nos incita a creer que lo que vemos debe ser cierto, aun cuando la razón nos da motivos para pensar lo contrario. Somos, por lo tanto, atraídos primero y traicionados después.

Cuatro días después de la viralización del vídeo, el 14 de noviembre, la responsable del equipo de supervisión para Oriente Próximo de la BBC, Amira Galal, expresó sus dudas sobre las imágenes. Lo hizo aplicando una saludable dosis de sentido común: “El niño no parece reaccionar en principio al impacto de la bala y, cuando cae, lo hace hacia adelante”, explicó.

Cuatro días después, Galal era una de las pocas voces discordantes frente lo que ya se consideraba un fenómeno de masas al captar un genuino acto de valor en una guerra que se ha cobrado la vida de 190.000 personas y es considerada como una de las grandes catástrofes de esta década. “Superhéroe sirio”, lo llamó el New York Post; “Los expertos cuentan al Telegraph que no hay motivos para dudar de su autenticidad”; “al final de estos momentos tan peligrosos, la pequeña fue llevada a un lugar seguro por su salvador”, según la agencia de noticias turca Cihan. La propia Galal llegó incluso mostrarse convencida de que “sí que está bastante claro que ha sido grabado en el este (de la ciudad siria) de Alepo”.

Por la tarde de ese día, un director noruego, Lars Klevberg, de 34 años de edad, informó a la BBC de que era el responsable del vídeo, que no fue grabado en Siria sino en Malta, el pasado mes de mayo. El realizador identificó a los niños como actores malteses profesionales. Las voces de fondo pertenecen a refugiados sirios. El vídeo, que en realidad fue colgado por primera vez el 9 de noviembre en el canal de YouTube del realizador, fue financiado por el Instituto Cinematográfico Noruego y el Consejo de las Artes del país, que abonaron una cantidad aproximada de 32,000 euros para su rodaje. Las autoridades del país escandinavo –-y el propio Klevberg lo reconoció así– denunciaron que no habían sido puestas al tanto, más que de las intenciones de los cineastas, de la forma de distribución, en la que en ningún momento informa explícitamente al espectador de que las imágenes que están viendo son ficticias.

Las intenciones, propiamente dichas, estaban claras: dar esperanza a través de un acto heroico.

“A pesar de los extraordinarios esfuerzos de los medios de los medios de comunicación para documentar los conflictos armados”, escribieron Klevberg y los productores Petter Løkke y John E. Hagen en una carta de disculpas, “sentíamos que la desesperación había generado en la gente un sentimiento de resignación, y esperábamos que un ángulo positivo provocaría que la gente se involucrara para ayudar a los niños afectados por la guerra”.

Los cineastas escribieron esta misiva al tiempo que liberaron gran cantidad de información sobre el rodaje. Desde fotos del reparto y del equipo técnico…

…hasta un vídeo del ‘making of’, donde podemos ver a uno de ellos dando instrucciones a los jóvenes.

El caso es que a pesar de sus disculpas Klevberg, Lokke y Hagen estaban a punto de ser aniquilados por el impacto negativo de su vídeo en la labor de los informadores de un conflicto donde la información es difícilmente verificable. La ONG Human Rights Watch expresó su “repugnancia” por la difusión del falso vídeo, que solo iba a facilitar “que los criminales de guerra puedan desmentir imágenes verificadas de abusos” a través de “un engaño que solo contribuirá a erosionar la confianza del público en el periodismo de guerra”. Una misiva firmada por 60 periodistas internacionales condenó a los cineastas por una “película que, en lugar de aportar información sobre una generación perdida, exigirá las pruebas a los que sufren en lugar de a sus torturadores, y que ha dañado el valiente espíritu de quienes trabajan en las zonas de conflicto”.

Resulta curioso, en retrospectiva, comprobar cómo reaccionaron los cineastas a las quejas sobre un film que combinó engaño y verismo de manera tan exquisita como escondido estaba su mensaje final. “El hecho de que los niños sobrevivieran a los disparos tenía como función dar a los espectadores la pequeña pista de que lo que estaban viendo no era real”, explicaron. Syrian Hero Boy se reconoce a sí mismo como ficción cuando las imágenes heroicas que nos muestra en pantalla chocan diametralmente con nuestra percepción colectiva de que los niños son siempre las primeras y últimas víctimas de un conflicto armado. “Queríamos crear entre la audiencia un reflejo de que el ‘milagro’ que vemos en la película”, explican, “era demasiado bonito para ser verdad”.

UNA REALIDAD AMPLIFICADA…

Klevberg sentencia, acuciado, que Syrian Hero Boy es una obra de ficción, y ahí perfectamente se puede acabar la cuestión. Pero, con la cabeza fría –y sin 60 periodistas y una de las ONG más reputadas del mundo en busca de la nuestra– se puede argumentar que Syrian Hero Boy es una especie extraña de documental, un hijo bastardo surgido de lo que el téorico Bill Nichols calificaba como documentales “observadores” y documentales “reflexivos”, de los que mantiene algunas características. Los primeros son aquellos en los que la realidad es observada de manera espontánea con una participación mínima del documentalista –pone la cámara, pulsa el play antes de salir por piernas, y a la mañana siguiente vuelve a la reserva para ver cuántas cebras se han comido los leones–, pero los segundos son un poco más puñeteros de definir: son los que celebran el hecho de ser un documental, juegan con las diferencias entre realidad y ficción, y “nos invitan a cuestionar la realidad del propio documental”.

Syrian Hero Boy es un documental reflexivo porque “falsifica” un escenario real para presentarnos un acontecimiento que perfectamente ha podido tener lugar en esta guerra de Siria y transmite el complicado mensaje mencionado anteriormente: esto que ves, que parece real, es demasiado bonito para serlo. Este es un ámbito complicado, porque las líneas son difusas. A veces hay narrador en off, otras veces es participante. A veces emplea recursos poéticos, otras veces es “pan blanco”. Pero siempre tiene esa conciencia escondida.

Pero Syrian Hero Boy también es observador, el subgénero documental más parco de todos. Una cámara y un plano sin cortes, sin música, montaje o cualquier otro recurso que nos invite a pensar en la manipulación de las imágenes. Antes de desvelar la trampa, sus responsables nos presentan un minuto y siete segundos de realidad “sin adulterar”.

Syrian Hero Boy es descendiente de ambos géneros del documental, pero cuenta con una destacada particularidad de niño rebelde. Syrian Hero Boy nos cuenta una historia. Y no solo una historia cualquiera: nos cuenta una narración.

Martin Scorsese nos ayuda a aclarar esto:

“El cine documental captura una realidad de alguna forma a través de un proceso en el que el guión se escribe DESPUÉS de que el rodaje ha comenzado. El cine de ficción narrativa es una película con actores que comienza a rodar en la que ANTES se ha escrito un guión”.

El cine de ficción narrativa está compuesto por una cadena de eventos estructurados y basados en causa y efecto. Si bien la introducción de ciertos personajes (el niño) puede resultar arbitraria al principio, las siguientes escenas ocurren por una razón clara, con una motivación identificable (salvar a la niña) que justifica sus actos, su comportamiento (fingir su muerte) y sus objetivos. Las ocurrencias están siempre organizadas a través de una línea de acción y conectadas a través del tema (la esperanza en el infierno de la guerra en Siria).

Aunque queda bastante claro que Syrian Hero Boy cae definitivamente del lado de la ficción, no quiero pensar qué es exactamente. Algunos/as lo llamaréis falso documental, otros, docuficción, otros, docudrama. Las múltiples distinciones entre los matices que separan documental de ficción me parecen uno de los debates más bonitos en el mundo del cine. Pero sí quería destacar que es un raro individuo que ha emergido gracias precisamente a la conjunción del instrumento adecuado en el momento oportuno. Una cámara…

…Y UNA GUERRA

No es de extrañar que el primer antecesor de Syrian Hero Boy aparezca en lo que se ha dado en llamar “la primera guerra moderna”: Crimea (1853-1856), el masivo conflicto en el que Rusia se enfrenta con Reino Unido, Francia y el Reino de Piamonte y Cerdeña por el control del decadente Imperio Otomano. Es la primera guerra donde se emplea la cámara fotográfica, y es en 1855 cuando se tiene constancia de la primera foto falsa de la historia: En El Valle de las Sombras de la Muerte, de Roger Fenton, quien supuestamente depositó en el suelo una bala de cañón que nunca impactó en ese lugar.

Valley of the Shadow of Death (Roger Fenton, 23 deabril de 1855)

La veracidad de la foto fue desmentida en primer lugar por la escritora Susan Sontag y después en 2007 por el documentalista Errol Morris en uno de los posts más fascinantes que me he echado a la cara en toda mi vida. En su blog Opinionator, del NYT, Morris nos relata su viaje a Crimea y su consulta con numerosos expertos en óptica e historiadores para invalidar la veracidad de la foto –-Morris llega incluso a averiguar la hora exacta de las imágenes de Fenton y la diferencia de la posición del Sol entre las mismas–.

In The Valley of the Shadow of Doubt – A Conversation with Errol Morris (16’45”)

Ésta fue la primera imagen que captó Fenton, sin las balas de cañón adicionales que Fenton, presuntamente, colocaría después.

A lo largo de sus pesquisas, Morris y sus colaboradores se hicieron preguntas que son absolutamente pertinentes hoy en día al hilo de la pieza de Klevberg, sobre la íntima relación entre la realidad y la persona que la transforma a través de la cámara.

Así, Morris se pregunta si “toda fotografía es posada” por la mera selección del encuadre, como Syrian Hero Boy es Syrian Hero Boy por enfocar al niño en lugar de al individuo que abandona corriendo el edificio en los primeros momentos del vídeo, y cuyo destino es, por decisión de los cineastas, completamente incierto.

Morris, en cualquier caso, no ve con buenos ojos esta clase de alteraciones. Llama “cobarde” a Fenton. “Una patética falacia alimentada por un factor emocional”, sentencia sobre la fotografía manipulada. Su ayudante, el experto en óptica Dennis Purcell, es sin embargo mucho más condescendiente. “Su objetivo era alcanzar una verdad emocional de los campos de batalla”, explica. “Para mí está claro por qué manipuló la foto. Para representar lo que se sentía allí”.

Ante esta tesitura, el responsable de la primera y única monografía sobre el trabajo de Fenton, Helmut Gernsheim, echa un cable a Klevberg desde 1942. La fotografía de Fenton y Syrian Hero Boy están conectadas por una irremisible cualidad artística –-parte de la cual está estéticamente resumida en el tremendo impacto de la falsa bala sobre el niño, parte de la cual está narrativamente desarrollada en una sencilla y contundente historia de heroísmo–. “Ni la cámara ni la lente, ni la película determina la calidad de las imágenes” apunta Gernsheim. “Es la percepción visual de quien se encuentra detrás del mecanismo el que las da vida. “El arte contiene dos ideas aliadas: hacer y crear. Sin estas propiedades, ningún arte fotográfico podrá existir jamás”.

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En 2014, aproximadamente diez años después de la emergencia del podcast, Slate eligió los 25 mejores episodios de la década. Serial, Hardcore History, This American Life o WTF with Marc Maron se encuentran entre ellos. Pero quiero destacar uno en particular: The Grandmother And The Vine Of The Dead, del programa Here Be Monsters de la cadena KCRW. La historia de una mujer que intenta superar la muerte de la pequeña Zippy, la hija de su mejor amiga, mediante un método poco ortodoxo: el consumo de uno de los alucinógenos más potentes del mundo: el brebaje de ayahuasca.

Es triste, es psicotrópico y es muy hermoso. Y la producción es maravillosa. Cascos casi obligatorios. Aquí os dejo el enlace de descarga directa (13,5 mb, .mp3)

***Muy hermoso, muy bonito y muy tierno, pero la ayahuasca está siendo objeto de estudio. El Salto publica una investigación del Hospital Sant Pau de Barcelona sobre sus efectos, indicaciones y contraindicaciones, por si queréis saber más.


Gracias a la temporada 2 de la serie Abstract, de Netflix, he descubierto al artista y diseñador islandés Olafur Eliasson. Cabe la posibilidad de que conozcáis su obra sin saber su nombre, porque me ocurrió a mí hace bastante tiempo, cuando los telediarios comenzaron a circular una majestuosa instalación que realizó en el Museo Nacional de Arte Moderno de Reino Unido: su sol artificial conocido como The Weather Project.

Desde que le descubrí en la serie estoy bastante interesado en otros proyectos que ha ido desarrollando a lo largo de los años, en particular los relacionados con las ilusiones ópticas y cuestiones humanitarias, como Little Sun, una lámpara que se carga en cuestión de minutos con energía solar. Cuesta 25 euros. Por cada una que se compra, otra llega gratis a una comunidad rural de África.

Su web contiene imágenes de todos sus proyectos, arquitectónicos incluidos. Son bastante asombrosos. Su “espejo lento” me sigue flipando.

O su cascada en Nueva York, presupuestada en 15 millones de dólares. 5.900 metros cuadrados de andamio y 270 toneladas de peso para una construcción que necesitó de la intervención de más de un centenar de empleados.

O Fjordenhus , levantado en el fiordo de Vejle, en Dinamarca, y que sirve de sede de operaciones al holding KirkKapital (Fun fact: liderado por los descendientes del fundador de LEGO). Solo el piso inferior está abierto al público.

Más proyectos, en la web de su estudio.


Fans de The Warriors (¿habrá alguien que no lo sea?), ésto podría interesaros. El Village Voice ha rescatado Coney Island Outlaws: Life Under the Boardwalk, un reportaje publicado en febrero de 1977 por Michael Daly con fotos de James Hamilton, sobre las bandas de Coney Island — el hogar de los protagonistas de la novela original de Sol Yurick y de la extraordinaria adaptación de Walter Hill –.

Me habría encantado decir que es la clase de artículo que uno podría escuchar con la BSO de fondo pero la realidad — vista desde la perspectiva del joven protagonista del artículo, Outlaw — es que, para cuando Hill estrenó la película, la comunidad de la zona ya había quedado extinta, como anticipó la novela de 1965, hace mucho tiempo.

Si acaso, leedlo por la descripción de la violencia territorial entre las bandas que poblaban el lugar — algo que realmente comparte con novela y película –, y sus efectos en sus integrantes.

PD: El guion de la película (.pdf, 135pgs.) Walter Hill tenía un demonio dentro de su cabeza, atado con correa, que de vez en cuando sacaba a escribir. Como imagino que sabréis, todo el material es una actualización del relato de la Anábasis, y la primera página del libreto de esta obra maestra lo deja bien a las claras.


Y música para terminar. Lankum. Folk irlandés. MUY folk, y MUY irlandés. Han sacado hace nada su último disco, The Livelong Day. El primer single, abajo.

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Basta pasarse unos minutos por la cuenta de Twitter del director Christopher McQuarrie para darse cuenta de que es una de las más instructivas y apasionadas de todo el ámbito cinematográfico en esta red social. El guionista de Sospechosos Habituales y responsable de la quinta y sexta entregas de Misión: Imposible — así como de las dos próximas y últimas, posiblemente — ha participado en The Moment, el podcast de Brian Koppelman, guionista de Rounders y The Girlfriend Experience, y creador de la serie Billions, para compartir todavía más experiencias en este programa.

Ultrarrecomendable en general, el podcast de Koppelman, con invitados que van más allá de la disciplina cinematográfica. El jugador de baloncesto JJ Reddick, los cantantes Liz Phair y Steve Earle o Marc Andreessen, cofundador de Netscape, entre ellos. Aquí, la web.


Me vuelven loco los canales de artesanía en YouTube. El del surcoreano Lee Yong Moo, conocido como Silver Meister, es uno de los mejores que he visto. Activad los subtitulos para más información.


Inside Alan Moore’s Head. El canal Arte se pasa 40 minutos con el señor de Northampton. Entre los temas: Anonymous, la MAGIA, el Brexit o la Era de la Información. La playlist entera, aquí.

PD: Una de sus últimas entrevistas, con el autor brasileño Raphael Sassaki, aquí. Ha trascendido en los últimos días por esta cita en concreto. Tema películas de superhéroes.

Como os podréis imaginar: parte sabiduría, parte hastalnabismo. Déjenle conjurar en paz. De todas formas, vuelvo a recordar algo que pensaba durante los meses de la carnicería Scorsese v Marvel: Dawn of Cinema.

Todas las generaciones necesitan a Darkman.

Muapo tú.

A Marilyn Manson le gusta mucho hacer versiones. Una selección de ellas, aquí, en Dangerous Minds. Una favorita particular:


Leído entre descanso y descanso de El Ruido y la Furia, para desengrasar. La trama, en breve: Gyre, una joven necesitada de dinero, se apunta a una exploración suicida en una profunda cueva extraterrestre, equipada con un extraordinario traje de buceo a alta presión que le permite sobrevivir durante meses — gracias, en parte, a una dolorosa operación previa para incorporarlo a su propio sistema digestivo –, y conectada con el mundo exterior únicamente a través de su misteriosa jefa de proyecto, Em. Suena a caso de estudio en el subgénero “SALE MAL”, pero no es ni mucho menos tan terrorífica como apunta la portada. En realidad, es una historia bastante maja sobre el peso del pasado. Las trescientas y pico páginas se me han hecho un poco largas para lo que son dos personajes y ciertas amenazas naturales. pero mi aversión a los espacios cerrados combinada con la narración de su escritora, Caitlin Starling, ha hecho el resto. Aquí, su web oficial, con entrevistas y enlaces varios.

Éter, nitrato y fuego: la historia de las primeras víctimas del cinematógrafo

Este podcast es un recorrido por los primeros 50 años de historia del cine, unos marcados por una gravísima tragedia humana: la muerte de cientos de personas en espectáculos públicos de todo el mundo a causa de los incendios provocados por los antiguos cinematógrafos.

Es un recorrido que comienza en 1897, en París, con el incendio del Bazar de la Caridad por la explosión de una lámpara de oxígeno y éter, y por el que marchamos por Estados Unidos, Escocia o España — con un recuerdo especial para las víctimas de dos deflagraciones prácticamente consecutivas en 1912, en cines de Bilbao y Villareal –, examinamos la tremenda peligrosidad que suponía el manejo y el uso del nitrato de celulosa, el material de las primeras películas, y las medidas tomadas por diferentes gobiernos para garantizar la seguridad de los espectadores, quienes debían poner de su parte la calma y el valor para impedir no solo la muerte por las llamas o el humo, sino por el aplastamiento provocado por el pánico.

Helo aquí.

Descargar

Aquí va una colección de enlaces para acompañar y completar la información que os proporcionamos.

– Dos han sido los libros que han servido de pilar para este podcast. Para la información sobre Estados Unidos, he echado mano de The Perils of Moviegoing in America, de Gary Rhodes. En el caso de España, el libro se trata de Historia Social del Cine en España, de Emeterio Díez Puertas.

– Sobre el incendio del Bazar de la Caridad, hay un espléndido recuento procedente de una fuente inesperada: La catástrofe del Bazar de la Caridad de Paris, nacimiento de la Odontología Legal, un estudio de Oscar Heit, Abraham Arcushin y Carlos González. Aquí lo tenéis.

– Otro de los cimientos del podcast: un recuento de incendios en cines españoles desde 1897 a 1912 efectuado por los chicos y chicas de la universidad Lumière-Lyon. Curradísimo y hasta arriba de fuentes.

– Más estudios: el realizado por el Ministerio de Sanidad británico sobre los peligros que representaba el nitrato de celulosa.

Sobre reglamentación en España de espectáculos públicos.

– Una tragedia que me he dejado por desgracia en el tintero. La del cine Laurier, en Montreal, enero de 1927. 76 fallecidos.

Y, por último, las canciones.

Yves Montand – Les feuilles mortes

Ma Rainey – Booze and Blues

Pedro de Pastrana – Llenos de lágrimas tristes

The Kinks – Days (Live, 1969)